La psicóloga y pionera en el campo de la psicología positiva y el mindfulness, Ellen Langer y su equipo, llevaron a cabo un experimento con un grupo de personas que trabajaban en la limpieza de distintos hoteles. Estas personas, a pesar de ser muy activas físicamente en su trabajo, no veían los movimientos que realizaban al limpiar habitaciones como ejercicio. Muchas reportaban no sentirse en forma y no creían que su actividad diaria contribuyera a mejorar su salud. Langer hizo dos grupos:
Un grupo experimental, al que se le explicó que las tareas que realizaban como aspirar, hacer camas, y limpiar equivalían a hacer ejercicio físico similar al que se realiza en un gimnasio. Se les enseñó que estaban quemando una cantidad considerable de calorías y que estas actividades tenían un impacto positivo en su salud física.
Otro grupo, que llamó control, continuó trabajando sin recibir ninguna información adicional.
Después de cuatro semanas, el grupo que había sido informado sobre los beneficios físicos de su trabajo mostró mejoras significativas en su salud. A pesar de no haber cambiado su rutina diaria, las personas del grupo experimental reportaron una mayor sensación de bienestar, disminuyeron su presión arterial, bajaron de peso y tuvieron una mejor relación con su cuerpo.
Mientras tanto, el grupo control no mostró cambios significativos. Las palabras que Langer usó para describir el trabajo de limpieza cambiaron la percepción de las personas, y esa percepción transformó su fisiología. Este estudio muestra que abrirnos a una nueva posibilidad y cambiar nuestro diálogo, tiene un impacto real en nuestra vida.